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¡Vikingos, a la mesa!

Tras finalizar los exámenes y tener una merecidas vacaciones, que mejor forma de volver al blog que con una buena receta de cocina, eso sí, histórica.

Hoy vamos a descubrir no uno, sino dos platos que estaban incluidos en la mayoría de las casas vikingas. En una entrada anterior ya hablemos un poco sobre como era su alimentación y como almacenaban y conservaban los alimentos. A pesar de la imagen que se tiene de ellos, la casa era el centro de la vida vikinga en la que encontraban un fuego que nunca se apagaba, alimento y refugio.

Se alimentaban principalmente de carne, en sus granjas criaban cerdos, ovejas, cabras y aves de corral de las cuales también aprovechaban sus huevos. Provenientes de la caza ciervos, liebres, jabalíes, aves silvestres y, especialmente en el norte de Escandinavia, renos, focas y ballenas. El pescado estaba muy presente en su dieta: Arenque, salmón, bacalao, mejillones, ostras y de los ríos el producto estrella era la trucha.

A pesar del clima cultivaban guisantes, nabos, coles, cebollas, ajos y puerros. También recolectaban en los bosques raíces, tallos, frambuesas, arándanos, moras… Las frutas que tenían eran las manzanas, escaramujos, endrinas, ciruelas, cerezas y bayas de saúco. Plantaban berro, comino y mostaza, y recolectaban mirto de pantano, tomillo, milenrama, angélica y enebro. La miel la utilizaban como edulcorante e importaban la sal de los Países Bálticos o la producían evaporando el agua del mar.

Los noruegos tienen muy presente su historia (no como en el mío…) y aprovechan cualquier vestigio para darla a conocer como en el Norsk Folkemuseum, de Bygdøy donde se puede descubrir su folklore, y cerca de allí se encuentra el  Lofotr Museum, en Lofoten, que ofrece degustaciones de la comida y la bebida de la época vikinga. Pero si como yo, se os es imposible viajar hasta allí, aquí os prongo un par de recetas y sentiros por un momento aguerridos vikingos disfrutando de unas buenas viandas junto a Erik el Rojo.

Truchas al tablón. Receta tradicional vikinga
Photo: © Nevada Berg

TRUCHA AL TABLÓN

Ingredientes

  • 2 lomos de trucha limpios
  • 2 cebollas pequeñas
  • Un manojo de tomillo
  • Un puñado de hojas de sauco
  • 1 limón
  • Una hoguera
  • 2 tablas de madera de 2 a 3 cm de grosor por 20 cm de ancho x 50 cm de alto a

Preparación

Troceamos y picamos las cebollas, el tomillo y las hojas de sauco. Cortar en rodajas finas el limón y cubrimos los lomos de las truchas.

Cogemos las truchas y las clavamos con los palitos en las tablas, con la piel hacia fuera. Cuando estén bien sujetas, poner las tablas en posición vertical junto al fuego. Cuando pasen unos 30 minutos, giramos las tablas (de arriba a abajo) para que se cocinen de forma uniforme. Lo dejamos otra media hora.

MJÖD

Esta receta es la prima hermana de la hidromiel. Es muy popular hoy en día en los Países escandinavos, y en Finlandia es típica beberla en la festividad del Vappu (Día del trabajador). La cantidad de levadura usada es mínima para que en la fermentación no produzca mucho alcohol y sea para todos los públicos.

Ingredientes

  • 2 litros de agua, si es embotellada mejor
  • 200 gramos de azúcar moreno
  • 200 gramos de azúcar blanco
  • 5 gramos de levadura fresca (para un mayor grado de alcohol, aumentar su uso)
  • 2 limones
  • Un puñado de pasas

Preparación

En una cazuela añadimos el agua, todo el azúcar y la ralladura de un limón. Poner a calentar y no paras de remover hasta que se disuelva todo el azúcar. Cuando comience a hervir la mezcla, apagamos el fuego y dejamos que se enfríe para continuar.

Una vez que el agua esté tibia, separamos un vaso del contenido y le añadimos la levadura y removemos hasta que se disuelva. Una vez disuelta, volvemos a la cacerola o cazo (depende de lo que hayáis usado) y lo vertemos.

Ponemos el zumo de los dos limones y si dejáis las cáscaras y las peladuras de los limones tendrá un toque amargo, a mí me gusta, pero si no lo queréis quitar las peladuras de limón y no le pongáis las cáscaras, solo el zumo. Tapar la cacerola sin hacer presión para que el gas pueda escapar y esperar entre 12 y 24 horas a temperatura ambiente para que la levadura fermente la mezcla.

Para embotellar necesitaremos una botella o bote (mejor si son de cristal) que no permita que escape el gas, y nunca con corcho, ya que puede salir despedido y nuestro preciado líquido se desparrame por todas partes.

Pasado el tiempo de fermentación, colarlo para que no tenga impurezas. En la botella vacía añadiremos antes una cuchadarita de azúcar y el puñado de pasas. Entonces ya podremos rellenar con el mjöd.

Recordar no llenar del todo la botella, ya que al ser una bebida gaseosa necesita espacio para que no explote. Cerramos muy bien la botella y dejamos que se termine la fermentación. Sabremos que ya estará lista porque las pasas se quedarán flotando en la parte de arriba. Los dos o tres primeros días es recomendable abrir la botella para evitar que se acumule demasiada presión.

Por último solo queda ¡¡disfrutar!!

1 comentario en “¡Vikingos, a la mesa!”

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