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1625: El sitio de Breda

Mapa del asedio de Breda

Ambrosio Spínola asedió la ciudad holandesa de Breda, gobernada por Justino de Nassau hasta que esta se rindió a los españoles el 5 de junio de 1625, un hecho histórico que plasmó Velázquez en su cuadro conocido por todos como “Las Lanzas”.

Tuvo lugar en el contexto de la Guerra de los Treinta Años en Flandes. La contienda enfrentó al Imperio Español y sus tercios con las fuerzas de las Provincias Unidas de los Países Bajos. El plan: aislar a las Provincias Unidas de su hinterland.

Antecedentes

En 1568, se inició la rebelión de las Diecisiete Provincias contra su soberano, Felipe II, coincidiendo a partir de 1618, con la Guerra de los Treinta años. Al expirar la tregua de los Doce Años en 1621 entre los Habsburgo y sus súbditos, la monarquía española inició una nueva etapa en la guerra de Flandes. El conflicto, que duraba ya 60 años, resultaba muy costoso en hombres y dinero. Pero Felipe IV y su valido, el conde-duque de Olivares, pretendían retener a cualquier precio aquellas tierras. 

Retrato de Ambrosio Spinola por Van Dyck

Así que… quien mejor para dirigir las tropas que el más prestigioso general español del momento, Ambrosio Spínola, quien contaba con el apoyo de la gobernadora de Flandes, Isabel Clara Eugenia, tía del rey español.

En 1622 se apoderó de Jüllich y poco después avanzó sobre Berg-op- Zoom, aunque allí tuvo que levantar el sitio. En la primavera de 1624 posó su vista en una de las ciudades más rica y popular, además de ser una de las cunas de la causa rebelde, por lo que su conquista representaría un gran golpe para los holandeses: Breda.

Felipe IV encargó a Spínola en 1621 que reconquistara Flandes a cualquier precio

La empresa no sería nada fácil puesto que se la consideraba inexpugnable, ya que la ciudad había sido reforzada con fosos y altos muros desde su conquista por los protestantes en 1590.

El asedio

Pero si algo tenían los españoles era el ingenio. Spínola vio que la mejor oportunidad para llevar a buen puerto su empresa, era pillar desprevenida a la ciudad cuando menor vigilancia y hombres tuviera. Así que se puso manos a la obra y tras amagar un ataque sobre diferentes lugares, y en la madrugada del 28 de agosto de 1624 se lanzó con su caballería sobre los arrabales, cortando los caminos y aislando la ciudad. Los atacantes sumaban unos 18.000 hombres, mientras que los defensores, al mando de Justino de Nassau, eran unos 7.000.

El general mandó rodear la ciudad con trincheras, barricadas y fortificaciones para cortar los suministros, mientras que simultáneamente cavaba con los zapadores túneles subterráneos con la intención de dinamitar las murallas de la ciudad. Trabajaron a destajo día y noche y en apenas 17 días terminaron la doble línea fortificada protegida por 96 reductos, 37 fortines y 45 baterías. Pero los defensores no se quedaron quietos y contrarrestaban esos túneles inutilizándolos. Así durante 11 largos meses.

Sitio de Breda. Grabado de la época

Era tal la fama de Spínola como ingeniero militar que personas de todos los rincones viajaron hasta allí, a pesar de la guerra, para admirar su trabajo; incluso hay una leyenda que cuenta que también estuvo el joven Descartes. En Europa se llegó a crear apuestas sobre el éxito o el fracaso de tan ambiciosa empresa.

Los sitiados desviaron el cauce de un río para anegar el campamento español, pero unos diques que Spínola había ordenado levantar lo impidieron

En febrero de 1625, una fuerza de 6000 soldados ingleses al mando de Ernesto de Mansfeld y 2000 daneses a las órdenes de Steslaje Vantc, intentaron liberar la ciudad, pero los españoles los rechazaron gracias a una fuerza de refuerzo de 300 infantes ligeros, 158 piqueros y 65 ballesteros españoles, provenientes de Bolduque. Viendo Justino de Nassau que no había auxilio posible, rindió Breda el 5 junio de 1625, poniendo fin a un asedio que dejó miles de muertos y mutilados en ambos bandos.

La condiciones de la rendición no fueron demasiado duras para los vencidos. Los ciudadanos quedaban exentos de pagar ningún tributo, y sólo se les obligó a restaurar las imágenes de los templos católicos y erradicar la práctica del calvinismo. El propio Nassau fue el encargado de entregar las llaves de la ciudad a Spínola y que Velázquez inmortalizó en el cuadro “La rendición de Breda”.

El asedio de Breda brindó a España su más importante victoria, dando a los ejércitos españoles en Europa un prestigio que duraría hasta la batalla de Rocroi en 1643. También convirtió a Spínola en el general más célebre de Europa, pero murió tan sólo cinco años más tarde marginado por el conde-duque de Olivares. 


BIBLIOGRAFÍA

  • Ribot Luis (2019) La Edad Moderna (siglos XV – XVIII) Marcial Pons
  • Benavides, José Ignacio (2018). Spínola: Capitán general de los Tercios : de Ostende a Casal. La Esfera de los Libros
  • Grant Reg G. (2017) 1001 Battles That Changed the Course of History. Universe Pub

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