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La Grande Jacquerie. La gran revuelta campesina de 1358

El 28 de mayo de 1358, durante la Guerra de los Cien Años, Guillaume de Cale, un campesino del norte de Francia, se alzó en una violenta revuelta conocida popularmente como “La Jacquerie” por el apelativo “Jacques Bonhomme” que daban los nobles despectivamente a sus siervos, para protestar contra una nobleza que incrementaba los tributos. Fue tal su importancia que a partir de entonces el término Jacquerie se emplearía en Francia para cualquier revuelta campesina.

Nos encontramos en plena crisis del S.XIV, nada tiene que ver la vida de esta época con el crecimiento de los siglos anteriores, y pueden ser tres causas principales las que pudieron hacer germinar la revuelta:

La Peste Negra. A mediados de siglo todavía se notaba en Francia los estragos de la enfermedad, que había incrementado de manera notable la mortalidad causando un descenso demográfico.

El hambre. En 1358 hubo un periodo de hambruna provocada por la climatología adversa, una alta inflación, un descenso de los precios agrarios y una subida de salarios debido a la escasez de mano de obra que traía como consecuencia un incremento de los costes de alimentos y por lo tanto, una mayor hambruna.

La guerra. Francia estaba en plena Guerra de los Cien Años contra Inglaterra, que afectaba especialmente a la zona de Normandía y la Isla de Francia debido a las continuas incursiones de las tropas inglesas que saqueaban y robaban a los campesinos. Este hecho enfadaba al campesinado que veía que la nobleza no desempeñaba correctamente su papel de protectora y veían al delfín incapaz de dirigir la guerra contra los ingleses.

Como el Rey, Juan II, fue capturado por los ingleses, el gobierno resultaba poco estable al tener que compartir el delfín Carlos el poder con los Estados Generales, liderados éstos por el comerciante burgués Etienne Marcel, al mismo tiempo que Carlos II de Navarra clamaba que en ausencia del Rey le correspondía a él dirigir el reino.

Y en este contexto los gobernantes decidieron que iban a subir los impuestos. Pero no solo eso, sino que se les obligó a trabajar sin paga en la reparación de los castillos y propiedades dañados durante el conflicto. Como imagináis, esto no hizo sino caldear aún más los ánimos del campesinado. Y si añadimos el contexto de una práctica guerra civil (entre el Delfín y Carlos de Navarra) brindó las circunstancias perfectas para una revuelta campesina.

Al final fue inevitable y la revuelta estalló el 28 de mayo de 1358, en la comarca de Beauvais cuando cuatro caballeros integrantes de una compañía libre fueron asesinados por los labriegos, extendiéndose a la Baja Normandía. Los líderes más carismáticos de la revuelta fueron Guillermo de Calle y Jean Valiant.

Durante quince días, los rebeldes emprendieron una destrucción de propiedades de la nobleza, siendo numerosos los robos, incendios y destrucción de castillos y casas fuertes, avanzando hacia París para romper el asedio, pero respetando las propiedades de la Iglesia, lo que deja bastante claro a quiénes consideraban enemigos. La violencia fue bastante elevada en Saint-Leu-d’Esserent, Ruan y Reims. Uno de los numerosos relatos cuenta:

… los campesinos mataron un Caballero, lo asaron delante de su esposa y sus hijos, y tras violar a la mujer repetidas veces la obligaron a comerse a su esposo. Posteriormente los mataron a todos.

La revuelta fracasó estrepitosamente el 9 de junio de 1358 cuando un millar de sus integrantes intentó asaltar el castillo de Meaux, residencia del Delfín, y la caballería de éste junto a las tropas de Carlos de Navarra que acudió en auxilio del Delfín, masacró a los que en el fondo, y por muy agresivos que se mostraran, no eran sino siervos mal armados y carentes de entrenamiento militar.

Al día siguiente Carlos II ofreció a Caillet reunirse con él para llegar a un acuerdo. Pero era una trampa en el que el ingenuo de Caillet entró de cabeza : el líder de los jacques fue detenido, torturado y ejecutado, como correspondía a su baja condición social, mientras sus hombres eran masacrados por los hombres del rey navarro. La represión posterior duró dos meses, ahorcando de pueblo en pueblo a todo aquel sospechoso de haber participado o ayudado en la revuelta. Se calcula que unos 20.000 campesinos fueron ejecutados.

La dura represión pacificó la región durante décadas. No obstante, el descontento campesino permanecía. Asimismo, la rebelión fue un ejemplo para otras regiones europeas, en las cuales también hubieron rebeliones durante el período de crisis del siglo XIV.

A raíz de este hecho, nació en la región de París un bandolerismo que aprovechó la falta de autoridad en la zona y las luchas internas existentes en Francia para sembrar el terror en la zona hasta mediados del siglo XV.


BIBLIOGRAFÍA

  • Claramunt, S.; Portela, E.; González, M.; Mitre, E. 2014. Historia de la Edad Media. Ariel. Barcelona.
  • Porchnev, Boris, Les soulèvements populaires en France au XVIIe siècle, Flammarion, París, 1972.

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