Sin categoría

San Beda, patrón de los historiadores

Beda escribiendo la Historia eclesiástica del pueblo inglés, ilustración de un códice en la abadía de Engelberg en Suiza.

Hoy 25 de mayo se celebra san Beda, patrón de los historiadores y escritores. Fue uno de los grandes maestros y escritores de la Alta Edad Media y muchos historiadores lo consideran el erudito más importante de la antigüedad, en el período comprendido entre la muerte del papa Gregorio I en el 604 y la coronación de Carlomagno en 800.

Nació en el año 672 en una familia humilde del reino de Northumbria (parte de las actuales Inglaterra y Escocia) y a la edad de 8 años ingresó en el monasterio benedictino de San Pedro, en Wearmouth (Durham, Inglaterra) como puer oblatus. Acabó su formación en el monasterio de San Pablo en Jarrow (cerca del monasterio anterior), donde se convirtió en diácono a los 19 años y fue ordenado a los 30 años.

Desde el momento de su ordenación y hasta el día de su muerte, se dedicó al aprendizaje, la escritura y la enseñanza (uno de sus alumnos fue Alcuino de York). Conocía el griego y hablaba con fluidez latín, lo que le permitía tener un buen conocimiento de los padres de la Iglesia y eruditos clásicos como Virgilio, Lucrecio, Ovidio y Horacio. Escribió sobre filosofía, cronología, aritmética, gramática, astronomía y música, además de traducir las Sagradas Escrituras al inglés antiguo.

Su obra más conocida es Historia ecclesiastica gentis Anglorum (Historia eclesiástica del pueblo de los Anglos). Esta obra de cinco volúmenes registra los eventos en Gran Bretaña a partir de las incursiones de Julio César en el 55 a.C., hasta aproximadamente el año 731 y es considerada una de las referencias originales más importantes sobre la historia anglosajona. Escribió un prefacio en su obra, dedicándosela a Ceolwulf, rey de Northumbria.​ En él deja claro que Ceolwulf había solicitado una copia y que Beda había pedido su aprobación; esta correspondencia con el rey indica que lo mas seguro es que el monasterio de Beda tenía conexiones con la nobleza de Northumbria. La Historia posee cierta subjetividad, debido a que Beda era de Northumbria y le era difícil tener acceso a fuentes que relatasen sucesos en regiones más distantes de Gran Bretaña;​ a pesar de sus esfuerzos por utilizar fuentes bibliográficas, en sus numerosas notas al pie de página, indica el origen de sus fuentes e incluso señala la fuente de su fuente, pues como el mismo indica: «Yo no permitiría que mis hijos pudiesen leer una mentira».

Folio 3v del códice Beda Petersburgiensis 

Los escritos de Beda se consideran una de las mejores obras sobre la historia anglosajona y le valió el título de ‘Padre de la Historia Inglesa’. Le gustaba definirse “historicus verax”, historiador veraz.

Su último trabajo, el cual completó en su lecho de muerte, era una traducción a la lengua anglosajona del Evangelio de San Juan. Beda murió durante la fiesta de la Ascensión, el jueves 26 de mayo del 735 y fue enterrado en Jarrow. Cutberto, un de sus discípulos, escribió una carta a un Cuthwin, del que no sabemos nada, describiendo los últimos días de su maestro y su fallecimiento. Según Cutberto:

Beda cayó enfermo, «con frecuentes ataques de dificultad al respirar pero casi sin dolor», antes de Pascua. El martes, dos días antes de la muerte, su respiración empeoró y sus pies se hincharon. No obstante, continuó dictando a un escriba y, aunque pasó la noche despierto en oración, retomó esa tarea al día siguiente. A las tres en punto, según Cutberto, pidió que trajeran una caja suya y la distribuyera entre los sacerdotes del monasterio «algunos [de sus] tesoros»: «algo de pimienta, servilletas y un poco de incienso». Esa noche dictó una oración final al escriba, un niño llamado Wilberht, y murió poco después.

Sus restos se trasladaron en el siglo XI  a la catedral de Durham, donde todavía se conserva su sepulcro. San Beda fue canonizado y declarado Doctor de la Iglesia el 13 de noviembre 1899 por el Papa León XIII.

Como curiosidad, el Papa Francisco eligió un fragmento de una de sus homilías para su escudo: Miserando atque eligendo (Le miró con misericordia y le eligió).


BIBLIOGRAFÍA

  • Farmer, David Hugh (2004). The Oxford dictionary of saints. Oxford University Press
  • Yorke, Barbara (2006). The conversion of Britain: religion, politics and society in Britain c. 600–800. Londres: Pearson/Longman

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .