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Batallas en la historia: Zaragoza 1118

Alfonso_I_de_Aragón_por_Pradilla_(1879)
Retrato de Alfonso I el Batallador. Francisco Pradilla (1879) 

El 18 de diciembre de 1118 Alfonso I el Batallador entraba en la ciudad de Zaragoza. La conquista de esta plaza clave del reino de Aragón había sido el objetivo principal del monarca desde su separación de doña Urraca. Así que tras librarse de sus quehaceres conyugales, poco compatibles con su educación guerrera y costumbres monásticas, el Rey pudo centrarse en lo que realmente le interesaba: la guerra. Desde ese momento  su poder de intimidación no hizo más que crecer.

Su éxito fue todo un hito, ya que la Zaragoza musulmana, o Medina Albaida como la calificaban los poetas andalusíes (Ciudad Blanca), era una de las urbes más importantes de toda al-Andalus.

 

La ciudad de Zaragoza es una de las principales de entre las ciudades de Al-Andalus. Es de gran extensión, populosa y amplia; tiene anchas calles y vías, y bellas casas y viviendas. Está rodeada de jardines y vergeles, y tiene una muralla construida en piedra, inexpugnable.(…) La ciudad de Zaragoza recibe el nombre de Medina Albaida (La ciudad blanca) y esto se debe a su abundancia de encalados y enlucidos.
Al-Idrisi, Kitab nuzhat al-mustaq fi ihtiraq al-afaq (Geografía de Al-Andalus), S. XII

 

Desde finales del S.XI el reino de Aragón comenzaba a expandirse: Monzón en 1089, Huesca (1093) o Barbastro en 1101 abrieron las puertas a la conquista del valle del Ebro siendo Zaragoza el premio gordo. Pero no solo Aragón ambicionaba la ciudad… Castilla ya había logrado casi medio siglo antes someterla al pago de parias, y por ello defendía que eran los únicos con derecho a tomar la ciudad.

Y aquí es donde entra Alfonso I “el Batallador”. Cuando en 1104 sube al trono aragonés, hace todos los preparativos para asediar la ciudad, ya que si se le adelanta Castilla, su reino quedará ‘atrapado’ y sin sitio para expandirse. Sabe que él solo no va a poder conseguirlo ya que no tiene ni hombres ni infraestructuras suficientes, así que empleó la diplomacia para que el papa Gelasio II le concediera la Bula de Santa Cruzada.

¿Y que significaba esta Bula? Grandes ingresos para planificar el asedio así como un gran número de caballeros franceses, navarros, castellanos y catalanes que acudieron a la llamada del Pontífice. La cruzada de Zaragoza estaba más cerca que Jerusalén, y tanto las indulgencias concedidas eran las mismas que en Tierra Santa.

Entre los señores que acudieron a la llamada cabe destacar a Gastón de Bearn, vizconde del Bearne (Francia) y quien gracias a su enorme contribución recibió de manos del monarca varios señoríos en Aragón, incluyendo los de Zaragoza y Uncastillo. Era un hombre de gran experiencia en estas lides, ya que fue elegido tiempo atrás por los duques de Lorena y Normandía y por el conde de Flandes para construir las máquinas que se emplearon en el sitio de Jerusalén.

Autor: Willtron
Mapa de Saraqusta
1. Mezquita Blanca (Aljama) / 2. La Zuda / 3. Puerta de Alcántara / 4. Puerta de Toledo / 5. Puerta Cinegia / 6. Puerta de la Alquibla (o de Valencia) / 7. Puerta de Sancho / 8. Puerta del Portillo / 9. Puerta de Baltax / 10. Puerta de las Santas Masas / 11. Puerta de Tenerías / 12. Palacio de la Aljafería (Alcazaba)

Con el ejército ya formado, fueron conquistando plazas camino a Zaragoza. En mayo comenzó el asedio, con la construcción de dos torres de asedio y arietes. El asedio fue largo y tedioso tanto para unos como a otros. La falta de víveres en el campamento de Alfonso I hizo que muchos franceses abandonaran y el obispo de Huesca se vio obligado a vender los tesoros de sus iglesias para comprar los víveres necesarios para que el ejército aguantara.

La capitulación de la ciudad llegó al echarse encima el invierno y agotarse todas las provisiones almacenadas dentro de los muros, muriendo gran parte de la población de inanición. Además, el 16 de noviembre perdieron al líder de su defensa,  Abd Allah ibn Mazdali, lo que desmoralizó de forma definitiva a los defensores. 

Las clausulas de rendición fueron benévolas: los habitantes que desearan permanecer en la ciudad podrían hacerlo mediante el pago de un impuesto o diezmo, y los que preferían marcharse podían hacerlo libremente, disponiendo del camino totalmente libre hacia cualquier territorio musulmán cercano.

Finalmente, el 11 de diciembre se acordó la entrega de la ciudad, y por fin el día 18 Alfonso I y su ejército entraron en Zaragoza, que tras 404 años de dominio musulmán volvió a ser de nuevo cristiana.


 

BIBLIOGRAFÍA:

  • García Mouton, Pilar (1980). “Los franceses en Aragón (siglos XI-XIII)”. Institución Fernando el Católico.
  • Sáez Abad, Rubén . “Grandes asedios en la historia de España”. Susaeta Ediciones.
  • Utrilla Utrilla, Juan Fernando (2007). “Conquista, guerra santa y territorialidad en el reino de Aragón: hacia la construcción de un nuevo orden feudal (1064-1194)”. Institución Fernando el Católico.

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