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El mancebo de Arévalo

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El mancebo de Arévalo fue un escritor morisco del S.XVI. No se sabe mucho de su vida, solamente lo que él nos cuenta en sus obras: era natural de Arévalo (Ávila) ciudad de la que sale para realizar negocios y muchos de sus viajes, y a la que solía regresar para visitar a su madre “que fue cristiana durante veinticinco años“. La descripción que hace de él otro morisco es: Mancebo “eskolano, kastellano, natural de Arévalo, muy esperto i doctirinado en la lektura arábiga, ebraika, giriyega i latina, yen la alyemi’ada muy ladino”.

Entre sus libros se encuentra Sumario de la relación y ejercicios espirituales, Breve Compendio de Nuestra Santa Ley y Sunna​ y Calendario, pero el más importante de todos es Tafçira. Tales libros hacen del Mancebo de Arévalo el autor más importante de la literatura aljamiada, que era una literatura islámica escrita en castellano con caracteres árabes. En su discurso islámico introduce amplios pasajes de la Imitación de Cristo (Kempis) atribuyéndoselos a autores musulmanes. Algunos estudiosos le atribuyen el mérito  de ser el contacto entre la mística sufí de Algacel (un musulmán persa del S. XII) y la de San Juan de la Cruz y Santa Teresa.

Además de demostrar conocimientos litararios clásicos y modernos (conoce La Celestina) tuvo que tener una formación humanista y cristiana (en la Devotio Moderna), además de estar familiarizado con textos hebreos y la religión judía; por lo que se sospecha su posible condición judeoconversa y posterior adopción de la religión musulmana, en condiciones de clandestinidad (criptoislamismo).

Aljamiado
Dixo un alim d’este rreyno hablando de nuestro encerramiento: «Yo bien conozco que somos en una temporada de grande espanto, mas no por eso dexara Allah de darnos cautoriçada [=castigo] si dexamos el pro’o [=el pro, la ventaja] de nuestro poderío en lo que toca al preçeptado mandamiento. Y a quanto l’amonestança [=el disimulo, la taqiyya], todos la podemos usar por la bía prebilejiada y con los cantares ajenos por donde los christianos hacen salva, pues todo cabe debaxo de buena disimulança, porque la buena doctrina no la puede bedar ninguna ley por inumana que sea».

Los moriscos de Zaragoza (cuya conversión obligatoria al cristianismo se produjo en 1526) le encargaron en 1534 la redacción de la Tafçira, un manual islámico para que no perdieran las nociones elementales sobre sus prácticas religiosas, cuyo pago pretendía dedicar el Mancebo a una futura peregrinación a La Meca.

Tanto éste como los otros tres textos conservados, fueron transcritos por moriscos locales, como Baray de Reminjo, alfaquí de Cadrete (coautor del Breve Compendio), lo que explica la abundancia de aragonesismos.

 

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