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Alma de poeta: Las Jarchas

Esta mañana, tomando café en un bar, he escuchado a un grupo de otra mesa hablando sobre la música ‘tan buena’ que hay hoy en día y lo aburrido que debía de ser vivir antiguamente sin radios o aplicaciones para escuchar y descargar música. Aquí tienen mi respuesta.

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Anteriormente hablé sobre el origen de los villancicos, poemas medievales pertenecientes a la lírica tradicional, hoy es el turno de las Jarchas.

La principal importancia de las jarchas para la cultura española es que son consideradas la primera manifestación de la literatura española.

Las jarchas son breves composiciones líricas escritas en mozárabe (lengua hablada por los cristianos que vivían en las zonas ocupadas por los árabes), normalmente por poetas andalusíes o judíos durante el período del Al-Andalus. El primer registro que se tiene lo encontramos a partir del 1040 y, el más reciente se sitúa cerca del año 1350.

La jarcha mozárabe no pretende ser el centro del poema ni destaca por su protagonismo, es una forma elegante de rematar y despedir en los moaxajas, otra clase de poemas cultos más extensos.

La mayoría de las jarchas consiste en cuatro versos, pero el número es variable. Aparecen hexasíabos, octosílabos, heptasílabos y pentasílabos. Por lo general la rima es consonante y sólo en versos pares.

Qué haré yo o qué será de mi,
oh amado mío
no te separes de mí.

Jarcha nº 16, Abu Bakr Muhammad Ahmad ibn Ruhaim

Las jarchas generalmente, ponen bajo la voz de una mujer la experiencia del sufrimiento amoroso, generalmente la ausencia o enfermedad del amado, otras se lamenta que se haya ido a otra parte o le pide que no se vaya… También está muy presente la presencia del espía que impide la felicidad de los amantes. El interlocutor es la madre, que normalmente no toma la palabra. En algunos casos el lamento de la mujer va dirigido al amado, pero este tampoco toma la palabra.

Al lado de las jarchas de carácter amoroso, hay unas pocas que tiene como tema central el elogio de un personaje conocido, como la que alude a la visita de Yosef ibn Ferrusiel, también conocido como Cidiello (pequeño Cid), médico de Alfonso VI, a la ciudad de Guadalajara, que por lo tanto puede fecharse entre 1091 y 1095. Era un judío con conocimientos de árabe (en aquel momento era algo normal)  y protegía a los judíos de la opresión árabe en el Al-Andalus.

Desde el momento en que mi Cidillo viene,
¡Oh qué buenas albricias!
Sale en Guadalajara
como un rayo de sol.

Jarcha nº 3, Yehuda Halevi

Para finalizar os dejo un vídeo de una de la jarchas mozarábes mas antigua documentada, atribuida a Yosef el escriba en el año 1040: Tant`amaretant´amare.

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