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Mercedes Formica, defensora de la mujer

Hoy, 8 de marzo, me gustaría hablar sobre una mujer a la que no le dan la importancia que se merece, y a la que le debemos la reforma de más de 60 artículos del Derecho Civil durante la época franquista, logrando mayor autonomía y libertad a las mujeres, siendo así la primera persona que lo reforma desde su creación en 1888.

Mercedes-Formica

Mercedes Formica, fue una jurista, novelista y ensayista española especializada en la lucha por los derechos de la mujer en España. Las dificultades por ser mujer en un mundo literario dominado por los hombres contribuyeron, según los estudiosos de la literatura, a su invisibilización como autora. El hecho es que, sin embargo, tuvo la suerte de poder realizar una labor en pro de la mujer precisamente por hallarse dentro del régimen franquista.

 Se matriculó en Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, trasladándose más tarde a la Universidad de Madrid. La guerra civil interrumpió su carrera, y no obtuvo la licenciatura hasta 1948, momento en que empezó a ejercer como abogada, especializándose en temas relacionados con los derechos de la mujer.

Un día decidió rellenar la ficha para afiliarse al Sindicato Español Universitario (SEU). Poco después fue nombrada delegada del SEU de la Facultad de Derecho. Su vida se orientó desde entonces a compaginar sus estudios universitarios con la participación en actividades de Falange Española.

En 1936 el propio José Antonio la nombró delegada nacional del SEU femenino y por tanto miembro de la Junta Política de Falange Española. 

En 1944 se hizo cargo de la dirección del semanario Medina, editado por la Sección Femenina (donde colaboraron personas procedentes de campos políticos no afines a Falange), y colaboró con publicaciones como ABC, Blanco y Negro, Gran Mundo, Teresa y La Ilustración Femenina.

A comienzos de la década de los 50 Pilar Primo de Rivera le encargó una ponencia sobre «La mujer en las profesiones liberales» para presentarla en el I Congreso Femenino Hispanoamericano Filipino, convocado en Madrid en mayo de 1951. Para prepararlo buscó colaboradoras como Sofía Morales (licenciada en Bellas Artes), Carmen Llorca (Historiadora, política y primera mujer que presidió el Ateneo de Madrid), Matilde Ucelay (Primera arquitecta titulada de España) o Carmen Werner (licenciada en pedagogía). En el texto reivindicaron la plena incorporación de las mujeres al mundo laboral, pero los organizadores retiraron la ponencia. 

Su publicación en ABC, el 7 de noviembre de 1953, del artículo El domicilio conyugal, en el que denunciaba la vida de las mujeres casadas víctimas de violencia; escrito al conocer las doce puñaladas que sufrió Antonia Pernia Obrador a manos de su esposo, suceso recogido en los periódicos como «Mujer apuñalada por su marido», fue tan incendiario y revolucionario que tuvo resonancias internacionales, culminando con la reforma de 66 artículos del Código Civil el 24 de abril de 1958.

Se trató de la primera reforma efectuada en este cuerpo legal, para incluir derechos a las mujeres desde su promulgación en 1889, y afectó a otros cuerpos legales como el Código de Comercio, Ley Procesal y Código Penal. Sin duda, significó un gran avance en materia de igualdad.

ABC 18 de noviembre de 1953

la reforma de 1958 sustituyó el concepto “casa del marido”, por el de vivienda común del matrimonio, a efectos de determinar, en caso de separación, cuál de los cónyuges quedaría con el uso de la vivienda. Desde entonces los jueces pudieron decretar que fuese la mujer la que disfrutase de la vivienda conyugal tras la separación. También eliminó la figura degradante del “depósito de la mujer”, ese derecho-obligación del marido de “depositarla” en casa de los padres o en un convento, y permitió que las mujeres viudas que contrajesen nuevo matrimonio pudieran mantener la patria potestad sobre sus hijos. Formica reclamó la eliminación de otros preceptos legales que atentaban contra la dignidad de la mujer, como el tratamiento discriminatorio de la mujer adúltera frente al hombre adúltero en el Código Penal.

 Con esta reforma, comenzaron a abrirse las puertas y se allanó el terreno para llevar a cabo posteriores cambios legales, como los efectuados en 1975, cuando se eliminó la “licencia marital”, que también apoyó Formica, aunque el mérito se le debe a María Telo, otra abogada de la igualdad.

Formica fue la primera jurista que en España analizó casos de violencia machista desde una perspectiva de género, pero su nombre se encuentra ausente incluso en estos días en que con motivo del día internacional de la Mujer, se homenajea a tantas mujeres que han trabajado por la igualdad. 

Falleció en abril de 2002. Ya había sido envuelta en el silencio años antes:

 “Me colocaron la etiqueta de fascista y nadie se preocupó en saber si lo era o no. Nadie se ocupó de mi labor”.

Basta con comprender que su ideología evolucionó conforme al tiempo y sus circunstancias.

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