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Órdenes Feudales: Oratores

Cleric-Knight-Workman
Orator, bellator et laborator (clérigo, guerrero y labrador); Letra capitular de un manuscrito.

Durante la Edad Media se fue conformando una sociedad organizada de manera estamental, en los llamados estamentos u ordines (órdenes):  bellatores, oratores y laboratores los hombres que guerrean, los que rezan y los que trabajan. Los dos primeros son privilegiados, es decir, no se les aplica la ley común, sino un fuero propio (por ejemplo, tienen distintas penas para el mismo delito) y no pueden trabajar (les están prohibidos los oficios artesanales), puesto que esa es la condición de no privilegiados.

El estamento clerical era el encargado de cuidar y mantener la ética moral y cristiana, era quien actuaba de intermediario entre el pueblo y los dictámenes de Dios.

Los oratores o clérigos eran el clero, cuya función era facilitar la salvación espiritual de las almas inmortales: unos formaban la élite, esto es, el alto clero (abades, obispos), y otros más humildes, el bajo clero (curas de pueblo o los hermanos legos o monjes de un monasterio). La extensión y organización del monacato benedictino a través de la Orden de Cluny, íntimamente vinculado a la organización de la red episcopal centralizada y jerarquizada, con cúspide en el Papa de Roma, estableció la doble pirámide feudal del clero secular, destinado a la administración los de sacramentos (controlaban la trayectoria vital de la población, desde el nacimiento hasta muerte); y el clero regular, apartado del mundo y sometido a una regla monástica (generalmente la regla benedictina).

Los tres votos monásticos del clero regular: pobreza, obediencia y castidad; así como el celibato eclesiástico que se fue imponiendo al clero secular, funcionaron como un eficaz mecanismo de vinculación de los dos estamentos privilegiados: los hijos segundones de la nobleza ingresaban en el clero, donde eran mantenidos sin penurias gracias a las numerosas donaciones, dotes y mandas testamentarias; pero no disputaban las herencias a sus hermanos, que podían mantener concentrado el patrimonio familiar. tmp749230823542095874

Las tierras de la Iglesia quedaban como manos muertas, cuya función era la de garantizar las misas y oraciones previstas por los donadores, de modo que los hijos rezaban por las almas de los padres. Todo el sistema garantizaba el mantenimiento del prestigio social de los privilegiados, asistiendo a misa en lugares destacados mientras vivían y enterrados en lugares principales de iglesias y catedrales cuando morían.

No faltaron los enfrentamientos: la evidencia de simonía (compra venta de lo espiritual) y nicolaísmo (amancebamiento de clérigos) y la utilización de la principal amenaza religiosa al poder temporal, equivalente a una muerte civil: la excomunión. La muerte civil suponía la  pérdida para una persona de su personalidad jurídica, que conlleva la privación general de sus derechos. La persona deja de ser considerada viva a efectos jurídicos, aun mucho antes de su muerte real.

El Papa se atribuía incluso la autoridad de eximir al vasallo de la fidelidad debida a su señor y reivindicarla para sí mismo, lo que fue utilizado en varias ocasiones para la fundación de reinos que pasaban a ser vasallos del Papa (por ejemplo, la independencia que Afonso Enriquez o Alfonso I de Portugal obtuvo para el condado convertido en reino de Portugal frente al reino de León). 

 

2 comentarios en “Órdenes Feudales: Oratores”

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