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Historia de mis vacaciones: III

Estar en Asturias y no probar su gastronomía es pecado mortal. Por lo que hoy tras explicar la visita cultural de rigor, daremos un repaso a la cocina asturiana.

Nuestro destino: Luarca, capital del Concejo de Valdés y su flota pesquera una de las más importantes del Principado. Durante años se la ha considerado la villa más bonita de Asturias, y desde luego razón no  les falta.

A Luarca se la conoce como la villa blanca de la costa verde. El blanco predomina en las fachadas de los edificios, y los coloridos barcos del puerto le da un matiz precioso a la estampa.

Nosotros empecemos el recorrido al revés, en mi familia somos así, visitando primero el faro, la capilla de La Atalaya y el cementerio.

La capilla está situada sobre el acantilado y es del S.XIII. Está consagrada a la Virgen de La Blanca, ya que según la leyenda, se apareció a unos pescadores que andaban faenando en una cueva de la zona; y al Buen Jesús Nazareno, por la gran devoción que le tienen los habitantes del Concejo.

El Faro, situado detrás de la capilla, data de mitad del S.XIX. Pero desde la antigüedad, en ese mismo punto, encendían hogueras para que los marineros llegaran a buen puerto, y situaban los cañones para protegerse de los ataques de los piratas y corsarios.

El Cementerio de Luarca está considerado con uno de los más hermosos de España, tanto por su arquitectura funeraria como por su emplazamiento. Está ubicado entre acantilados, y las vistas desde allí son increíbles. Cabe destacar que los restos mortales de D. Severo Ochoa, (Premio Nobel de Medicina en 1959), descansan en este cementerio junto a su mujer.

Tras hacer un centenar de fotos a las vistas y pasear por el cementerio, bajemos hasta el puerto pesquero y la lonja. El puerto es una estampa típica de postal. Agua transparente, barcos de todos los colores, gaviotas… Tuvimos la suerte de encontrar la lonja abierta y ver las subastas.

De los siete puentes que tiene la villa para sortear el paso del Rio Negro, el más famoso es el Puente del Beso. Según la leyenda, el peligroso pirata Cambaral  asolaba las costas de la zona, fue detenido por los hombres del gobernador. estando en prisión, el pirata y la hija del gobernador se enamoraron y decidieron fugarse para vivir juntos. El gobernador al enterarse del plan, se enfureció al sentirse traicionado por su propia hija, hizo decapitar a los enamorados mientras se besaban.

Por último, un dato que muy poca gente conoce. En la Av. Álvaro de Albornoz nº4, encontraréis un letrero pintado con la palabra Refugio. Se trata de un refugio antiaéreo utilizado durante la Guerra Civil. El lugar son los sótanos de una casa privada, y no se puede visitar, pero como dato histórico no está mal.

Y ahora lo que muchos de vosotros estabais esperando… ¡la hora de comer! Lo primero que debéis saber es que si estáis a dieta, ni se os ocurra hacer un viaje a Asturias. Carnes, marisco, fabada, sidra, postres… ¡un no parar! Así que aquí va un breve resumen de lo que hemos zampado estos días.

Para comer bien no es necesario acudir a un lugar turístico y conocido; Y como muestra un botón:

Tras una de nuestras visitas, nos perdimos buscando una gasolinera y acabemos en un pueblecito llamado San Martín de Luiña. Una señora que andaba por la calle nos recomendó el Mesón Casa Eduardo, más conocido por los lugareños como La Traviesa. Decidimos probar y… ¡nos explotó el botón del pantalón y hasta de la camisa!

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Posando con el dueño de Casa Eduardo.

De primero mis padres y yo decidimos probar el pote y mi hermana el arroz con costilla. El dueño, aparece con una cacerola con un pote con fundamento para que cada uno nos pusiéramos la cantidad que deseáramos;   la sorpresa fue cuando trajo la elección de mi hermana ¡Una sartén! Tras este contundente primero, llegó el segundo: escalopes de ternera con patatas y pimientos que casi no caben en el plato. Pero no acaba ahí la cosa… es la hora del postre: pastel de queso casero ¡Buenísimo! y todo por un precio barato barato: 10€. Como dato extra, fueron el 2º clasificado en el I Campeonato Nacional de Cachopo. Su cachopo pesa 750 gramos, vamos… que con hambre no te vas a quedar. Segurísimo que volvemos ya no solo por la comida sino por el trato tan agradable de la gente.

En lo que ha marisco se refiere, me remito a la frase de un nativo de la zona: si comes marisco barato, seguro que es congelado. Eso sí, la pinta del fresco era buenísima. De pescado, os recomiendo la merluza, fresca y muy buena, al igual que los mejillones.

En referente a dulces no podéis iros sin probar el arroz con leche, la tarta de queso, los Suspiros de Luarca (tortas de manteca) o los carbayones ¡Ah! y los bombones de sidra y los de queso de cabrales.

No me olvido de la gran cantidad de quesos que hay en la zona, podrías comer una variedad cada día y faltaría año; y por supuesto la sidra.

Tranquilos, que aunque hay mucho para comer, y se que vais a comer, con tanta subida y bajada de cuestas y acantilados se compensa.

 

 

 

 

 

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