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Historia de mis vacaciones: I

Acabo de regresar de unas merecidas vacaciones entre Asturias y Galicia. La intención era pasar unos días fresquitos y sin sol, pero he acabado más roja que una gamba…

Han sido unas vacaciones familiares con mis padres y mi hermana. Desde el principio ya hubo discusiones, unos querían playa y barcos, y los otros (en los que me incluyo) museos y yacimientos. Así que, unos días de playa y otros de cultura. En lo que sí coincidimos todos era en el turismo gastronómico (¡y quien no!)

 

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En uno de los días dedicado a la cultura fuimos hasta el Castro de Coaña, situado en Villacondide, muy cerca de Navia.

Su excavación comenzó en 1877, pero la mayor parte de sus construcciones fueron descubiertas entre 1939 y 1944.  En 1993 fue declarado Monumento Histórico Artístico.

En la entrada al yacimiento, en la zona del aparcamiento, se encuentra el centro de visitantes, en el que puedes encontrar información sobre el yacimiento y la cultura castreña.

El Castro de Coaña, conocido como el Castrillón, es el mejor conservado de Asturias y en el que más restos arqueológicos han salido a la luz. Se cree que allí llegaron a habitar entre 1500 y 2000 personas.

Está emplazado en una colina, desde la que vigilaba la ría de Navia y se remonta a la época prerromana ( SS. V-IV a.C) en el antiguo  territorio de los albiones, que en época romana (SS. I-II) se integró en el Conventus Lucensis, con capital en la actual Lugo. Debido a su posición, fue una pieza clave para los romanos, ya que desde allí podían controlar el paso del oro procedente de las minas cercanas, y las caravanas comerciales tanto terrestres como marítimas, gracias a la navegabilidad del Navia.

El poblado está organizado en dos partes. Por un lado la Acrópolis, de forma ovalada y ocupa la parte alta de la colina, completamente fortificado con muralla y además precedida por un foso y dos bastiones. Hay tres teorías sobre su uso: para guardar el ganado, militar o como recinto ceremonial.

La segunda parte, es el barrio norte. Está constituido por ochenta edificios y está delimitado por un muro. Predominan las casas de planta circular y porche, agrupadas en pequeños grupos, unidos por pequeñas plazas y callejuelas con canales de desagüe. Están construidas con pizarra y barro, alcanzo las paredes una altura de dos o cuatro metros. Los techos serían de ramas y pajas sobre un armazón de madera.

Lo que más me ha llamado la atención es la gran cantidad de molinos giratorios y morteros que se pueden encontrar en el castro; y la conservación de uno de los bancos que se adosaban a la pared (al entrar al poblado, a mano derecha, la segunda estructura).

El precio de la entrada es de 3,10€ e incluye visita guiada. Los miércoles es gratuita, eso sí, vas por libre.