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La nao Victoria

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La nao Victoria. Detalle en un mapa de Abraham Ortelius (1590).

Carlos I aprestó desde España cinco naves al mando de Fernando de Magallanes “para el descubrimiento de la especería. Además de la Victoria, los otros cuatro barcos fueron la Trinidad (capitana, 110 toneles, 55 marineros), la San Antonio (120 toneles, 60 marineros), la Concepción (90 toneles, 45 marineros) y la Santiago (75 toneles, 32 marineros).

 

La nao Victoria fue un buque oceánico de la primera escuadra que la Monarquía Hispánica previó para ir a las “islas de las especias” (Islas Molucas, en Indonesia), siempre que se hallaran comprendidas dentro de las demarcaciones españolas y sin tocar en las portuguesas. Fue llamada en su día la “Armada de la especiería. Las singladuras (distancia recorrida) se concluyeron con la primera vuelta al mundo (1519-1522), siendo este el único navío que completó dicho periplo.

La Victoria se construyó en los astilleros de Zarauz, que actualmente ya no existen. Su nombre viene de la iglesia de Santa María de la Victoria de Triana (Sevilla), donde Fernando de Magallanes juró servir al rey Carlos I.

Tenía una capacidad de carga de 85 toneles vizcaínos (102 toneladas) y 28 metros de eslora y tuvo un coste de 300.000 maravedíes. Al inicio de la expedición contaba con una tripulación de 45 hombres: 9 oficiales, 11 marinos, 3 artilleros, 10 grumetes, 2 pajes y otros 10 hombres más entre criados del capitán y otros viajeros.

La expedición zarpó de Sevilla el 10 de agosto de 1519, llega el 31 de marzo de 1520 a una bahía que llaman puerto de San Julián (en la Patagonia argentina), donde se preparó para pasar el invierno. Allí varios capitanes, entre ellos Luis de Mendoza, se amotinaron contra Magallanes, tomando el control de las naos Concepción, San Antonio y Victoria. Los amotinados enviaron un bote a la Trinidad con un mensaje para Magallanes pidiendo negociar. Magallanes retuvo esta embarcación y envío a Gonzalo Gómez de Espinosa, su alguacil, al mando de cinco o seis hombres armados secretamente, a la Victoria con una carta para Luis de Mendoza. Mientras Mendoza lee el mensaje de Magallanes Espinosa y otro de sus hombres lo matan por sorpresa, mientras tanto otro bote, también enviado por Magallanes, con Duarte Barbosa y quince hombres armados aborda la Victoria tomando el control de la nao sin resistencia. Magallanes reúne la Santiago, la Victoria y la Trinidad en la salida del puerto de San Julián, bloqueado la huida de las dos naos rebeldes que tienen que rendirse.

Magallanes nombra capitán de la Victoria a Duarte Barbosa. La Santiago naufragó en la costa de la Patagonia oriental, poco antes de llegar al estrecho de Magallanes. Estando ya las naos dentro del estrecho, la San Antonio perdió de vista a las otras naos, decidiendo volver por sus propios medios a España.

Las tres naves restantes de la escuadra, con escasez de provisiones, atraviesan el Pacífico rumbo oeste hasta llegar, el 6 de marzo de 1521, a las islas las Marianas. Allí se reaprovisionaron y prosiguieron su viaje hacia el oeste, avistando Filipinas el 16 de marzo.

En las Filipinas Magallanes muere luchando en la isla de Mactán. Duarte Barbosa es elegido como capitán general, pero es traicionado por los cebuanos, asesinado por sorpresa junto a otros miembros de la expedición en un banquete ofrecido por el gobernante de Cebú.

La Concepción fue incendiada en Bohol por sus tripulantes, ya que no tenían suficientes hombres para manejar tres naves, así que la tripulación de la Concepción se repartió entre las naos Trinidad y Victoria. Juan Sebastián Elcano, que había zarpado como maestre de la nao Concepción, fue elegido capitán de la nao Victoria, continuando el viaje hasta llegar a las islas Molucas.

El 6 de septiembre de 1522, la Victoria recaló en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), con solo dieciocho supervivientes a bordo, terminando el viaje en Sevilla, puerto desde donde comenzó la expedición, convirtiéndose en el primer barco en circunnavegar la Tierra y recibiendo Elcano el título de «primus circumdedisti me». Elcano, deseoso de llegar a Sevilla, apenas se detuvo en Sanlúcar de Barrameda, el mismo día de la llegada, 6 de septiembre, tomó a su servicio un barco para remolcar la Victoria por el Guadalquivir hasta Sevilla, por el mal estado en que se encontraba la nave.

La Victoria desapareció en la ruta a Sevilla desde las Antillas en 1570.

Los supervivientes de la nao Victoria 

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