Sin categoría

Juan Fernández de Heredia

Juan_Fernández_de_Heredia

Fue un escritor, mecenas, político y diplomático español al servicio de Pedro IV de Aragón y gran maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén.

Nació hacia 1310 en Munébrega (cerca de Calatayud), localidad perteneciente a la Corona de Aragón, en la actual provincia de Zaragoza. En 1328 ya era miembro de la Orden de San Juan, siendo freire de la encomienda de Villel. Ocupó su primer cargo de responsabilidad como comendador en la encomienda de Alfambra (1337). Llegó al honor de castellán de Amposta en 1345, la dignidad más alta de la Orden en la Corona de Aragón. En 1355 es prior de la Orden en Castilla.

Desde 1356, el apoyo del papa Inocencio VI le vale ser prior de Saint-Gilles, afincándose en la corte papal de Aviñón, donde el Papa lo nombra gobernador de la ciudad y le encarga su defensa, para la que mandará construir unas famosas murallas. Mantendrá buenas relaciones con los siguientes papas Urbano V y Gregorio XI, así como con el también aragonés Benedicto XIII(Papa Luna); de hecho, y siempre según el gran historiador aragonés Jerónimo Zurita, cuando Pedro Martínez de Luna, Cardenal de Aragón y ya papa Benedicto XIII, llegó a ocupar el trono pontificio en el exilio papal de Aviñón, encontró pignorados incluso los ornamentos sagrados de la capilla reservada al titular de la Sede de Pedro y fue don Juan quien, con sus bienes, rescató a don Pedro de tanta necesidad y le permitió, con ello, inaugurar con fuerza su largo y dramático mandato. Desde la Sede papal Heredia fue embajador de los monarcas de Aragón Pedro IV y Juan I.

Escudo_de_Juan_Fernández_de_Heredia
Su escudo de armas en el que se combinan, cuarteladas, sus armas de dignidad como Gran Maestre del Hospital (cruz de plata en campo de gules), con las de su familia (de gules, tres castillos de plata aclarados de azur)

Fue investido Gran Maestre de la Orden de San Juan del Hospital el 24 de septiembre de 1377 y lo fue hasta su muerte en 1396. Desde tales cargos, Heredia colaboró tanto con el Papado como con los reyes de Aragón y Castilla, a cuya disposición puso la fuerza militar más compacta de la Cruzada en aquel momento. En 1377, el Maestre preparó una expedición militar a Morea, a donde se dirigió desde Nápoles para anexionar Acaya a las posesiones del Hospital, y conquista Naupacto (Lepanto) a los albaneses, si bien el buen comienzo de la expedición se estropeó cuando Heredia fue capturado en el golfo de Arta. Navarros y albaneses reconquistaron Naupacto, pero Heredia pasó en cautiverio dos años. Repuesto de estas malandanzas, Heredia supo resistir al Imperio otomano durante las dos décadas de su mandato y defendió la sede de los Hospitalarios de Rodas; es más, ocupó Corinto y defendió con éxito Morea. Fue enterrado en Caspe, en un  sepulcro monumental.

En cuanto a sus trabajos literarios, históricos y humanísticos, Heredia fue el patrocinador de un escritorio similar al que en Castilla produjo Alfonso X El Sabio. La mayor parte de su obra manuscrita fue a parar a manos de don Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, mientras que otros ejemplares recayeron en la biblioteca de Benedicto XIII, el “Papa Luna”. Finalmente se conservan en su mayoría en la Biblioteca Nacional y escurialense, hasta donde acabaron llegando desde las colecciones reales. Toda su obra fue vertida en su redacción definitiva al aragonés.

Lo más importante sin duda fue que gracias a la presencia de Heredia en Rodas se encargaron las primeras traducciones de Tucídides y Plutarco a una lengua romance.

Viajó a Rodas en 1354 como enviado papal junto a Raimundo Berenguer y Pedro de Cornillán, pero fue durante su segunda estancia entre 1379-82 cuando organizó la producción de su futura obra histórica. El encargo de las traducciones de textos griegos recayó en un primer momento en un salonicense de nombre Demetrio Calodiqui, que aparece mencionado en el prólogo de la versión italiana; este tenía por cometido traducir del griego clásico al griego vulgar, mientras que un segundo personaje, obispo de Adrianópolis, trasladaba el texto del griego vulgar al aragonés:

Fu translatata di gramatica greca in vulgar greco in Rodi per un philosopho greco chiamato omitri talodiqui e di greco fu translatata in aragonese per un freyre predicatore vispo di ludervopoli, molto sofficiente cherico in diverse scienze. e grande ystoriale, e experto in diverse lingue.

Los documentos certifican que Heredia concedió a Calodiqui a perpetuidad una escribanía en Rodas y que, en diciembre de 1383, le autorizó a apoderarse de los códices de un tal Gavidiotti. El segundo traductor utilizado por Heredia era el dominico Nicolás, obispo de Drenópolis (Adrianópolis, en Etolia), que había servido de traductor en el viaje de Juan V Paleólogo a Roma (1369). De 1380 a 1384 se encontraba en Rodas, ejerciendo de vicario del arzobispo. De 1384 a 1386 vivió en Avignon,  donde trasladó los textos reunidos por Heredia.

La traducción al aragonés de las Vidas Paralelas de Plutarco fue utilizada en sus obras la Grant Crónica de los Conquiridores y en la Grant Crónica de Espanya (poco antes de 1385). El humanistaColuccio Salutati consiguió una copia de la versión aragonesa antes de 1388 y sobre ella se realizó una versión italiana hacia 1396, cuyo prólogo ha proporcionado la valiosa información ya transcrita sobre la gestación del proceso. Se trata de 39 vidas de un total de 50 del original griego.

800px-Grant_Cronica_de_Espanya
Íncipit de la tercera parte de la Grant Crónica de Espania.

La traducción encargada por Heredia de la Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides; pero es parcial, puesto que se limita sólo a los discursos.

La traducción del Epítome Historiarum fue utilizada en la primera parte de la Crónica de los Conquiridores (que abarca el período 780-1118); el texto recibió el título de Libro de los emperadores que fueron en Grecia. La segunda parte, propiamente dicha la Crónica de los Conquiridores, se divide en 18 libros, cada uno dedicado a un conquistador ilustre de la Antigüedad y la Edad Media (Marco Antonio, Octavio, Tiberio, Atila, Carlos Martel, Carlomagno, Tarik, Muza, Genghis Kan, Fernando III el Santo y Jaime I el Conquistador…). Las fuentes son Plutarco, Trogo Pompeyo, las Fleurs des histoires d’Orient y las Crónicas de San Fernando y Jaime I.

 

La Crónica de Morea es una narración anónima de la conquista franca de la Morea (Peloponeso), desde la Primera Cruzada hasta 1292. Se conserva en cuatro versiones: griega, francesa, italiana y aragonesa, y algunos extractos aparecen en la Crónica de Doroteo de Monemvasiá. No existe acuerdo sobre si la versión original era griega o francesa. No es fiable en absoluto sobre los sucesos fuera de la Morea. La versión aragonesa, que abarca el período de 1197 a 1377, no se limita a reproducir la versión original sino que incluye material de otras procedencias (los cronistas Villani, Ernoul y Baudoin d’Avesnes). Fue copiada por Bernardo de Jaca en 1393

fue conplido et acabado de escrivir digous a. XXIII del mes de octubre en el anyo de nuestro senyor M.CCC.XC.tercio. Bernardos est dictus qui scripsit, sit benedictus. De Iaqua vocatur qui scripsit, sit benedictus. Amen.

La traducción al aragonés había sido encargada por Juan Fernández de Heredia en 1377, e incluida en la Grant Crónica de los Conquiridores.

1 comentario en “Juan Fernández de Heredia”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .