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Cometer un Craso Error

El origen de la expresión “cometer un craso error” se sitúa hace más de 2000 años, llegando a nuestros días de manera intacta. Un general romano y sobre todo, su ambición, dan nombre a esta frase común que se utiliza de todas las maneras menos de la que le dio origen, la bélica.

En el año 60 antes de Cristo se pactó una alianza entre  Marco Licinio, Cneo Pompeyo y Cayo Julio César, lo que se llamo El Primer Triunvirato, o unión para compartir el poder de Roma. Craso por ser el hombre mas rico de la República y por ser el que derrotó al esclavo Espartaco con frialdad y sangre fria. Pompeyo – mas con suerte y fortuna que por estratega – solucionó la rebelión española, venció a los piratas del mediterráneo y derrotó a Mitridates, además de convertir a Siria en provincia romana. César, era popular por ser pariente de Mario (el llamado tercer fundador de Roma).
César fue elegido Cónsul en el 59 a.c. obteniendo luego el pro consulado de las Galias, conquistando todos los territorios al oeste del rio Rhin. También ocupo la actual Gales e Inglaterra. Pompeyo le tocó España y África….y por último a Craso le tocó Siria.

Marco Licinio Craso se puede decir que saqueó Siria para su provecho personal, incluyendo los santuarios y Jerusalén. Pero ambicioso él, quiso imitar a los otros dos triunviros en glorias militares para tener mayo fortuna en Roma y quizás ser único gobernante. Por tanto, sin declarar la guerra atacó a sus vecinos: el Imperio Parto. Al frente de un gran ejército quería sacar provecho a las grandes cantidades de oro que decían tenían lo partos. Esta campaña militar se hizo casi espontáneamente y sin preparación.

Pasaron los días y el calor era sofocante en el desierto de Mesopotamia, sin encontrar enemigo alguno. Cuando aparecieron cerca de Carras, la caballería enemiga disparó miles de flechas mortíferas, pues por primera vez estas atravesaban el escudo y la armadura de los legionarios. Publio Craso, hijo de Craso murió, los partos le cortaron la cabeza y la clavaron en la punta de una pica para que su padre lo viera. El ejército romano se desmoralizó. Craso intentó detener la matanza y fue a negociar acompañado de algunos hombres. Pero los partos, cuando los tuvieron cerca los rodearon y les cercenaron las cabezas. Los demás sobrevivientes se convirtieron en esclavos.
La cabeza y cuerpo de Craso fueron bañados en oro líquido. Obtuvo lo que quería, aunque de otra forma.

Fue un error ir. Por eso hasta ahora cuando alguien comete una equivocación, la mayoría de la veces por apresurarse, por estar muy confiado o no prepararse bien decimos: “CRASO ERROR”.

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